"Engordan porque engordan"...con clembuterol
Fecha: 2012-02-20
Autor: B. Muñoz / J. C. Gómez / S. Mariscal/SIPSE
Fuente: sipse.com
Investigaciones Especiales
Primera de tres partes
Cancún, Q. Roo.- El sol sale apagando el frío del amanecer de febrero. El vaquero se despierta, está listo para un nuevo día: dar de comer al ganado, limpiar su excremento, revisar que no tengan signos de enfermedad, y darles la primera de sus dos dosis diarias... ¡de clembuterol! Así es en Tizimín, el municipio ganadero de Yucatán, donde las reses flacas "engordan porque engordan".
La subasta ganadera, en la carretera entre el centro de Tizimín y el poblado de Kikil, es uno de los lugares en los que se puede comprar las reses flacas. La venta por kilo va de 13 a 25 pesos, los animales rondan los 300 kilogramos. Otro método es la compra directa en un rancho de pie de cría (de reproducción).
De ahí en adelante la cuestión es fácil: contactar a uno de los más de 20 productores clandestinos de clembuterol (un beta adrenérgico cuyo uso está prohibido por la Ley Federal de Sanidad Animal) que hay en Tizimín y que por 500 pesos venden un costal con 20 kilos con sal de mar "especialmente tratada" con su dosis del polémico fármaco utilizado para acelerar la eliminación de grasa y aumentar la masa muscular de los bovinos. La compra en estado puro también es posible por 500 pesos el kilogramo, gracias a un mercado negro que, según el médico veterinario zootecnista y académico de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Evaristo Álvaro Barragán Hernández, comienza en China y otros lugares donde no está prohibida su venta. Por los costos, Barragán Hernández afirma que la entrada más factible de este químico sería por algunos de los puntos de la zona fronteriza del sur del país.
En el mundo ganadero, utilizar las "sales milagrosas" o "chocomilk" como le llaman al clembuterol, no es cosa del pasado, pues si bien la mayoría de los productores y rastros se juegan la certificación, el prestigio y hasta la pérdida de su patrimonio y libertad si utilizan este anabólico, reconocen que hay un pequeño porcentaje, sobre todo los pequeños productores, quienes continúan con esta práctica.
"Hasta 2001 era común el uso de clembuterol, ya que el químico permitía aumentar la masa muscular y disminuir la grasa del animal hasta en un doble de lo usual y disminuir hasta un 30% el tiempo de proceso de engorda; pero luego de que fue prohibido, los 300 engordadores que formamos la AMEG (Asociación Mexicana de Engordadores de Ganado) lo hemos dejado de usar (...) Ahora, el 97% de la carne que se consume en el país es segura; sin embargo, el 3% restante es dudosa, pues es manejada por ranchos que posiblemente no estén realizando buenas prácticas", explica el presidente de la AMEG, Álvaro Ley, quien reconoce que entre sus afiliados no figura ninguno de Quintana Roo o Yucatán.
El líder nacional de los engordadores de ganado trata de explicar el por qué habría ganaderos que estarían haciendo uso del clembuterol en su ganado: el proceso de engorda es crucial para la verdadera ganancia del negocio, ya que una res entra a período de engorda con 200 o 300 kilos de peso y en un lapso de 90 a 140 días debe llegar hasta los 450 kilogramos.
"Para ello tenemos que hacer uso de muchos tipos de alimento rico en proteínas, ahora se utiliza la pollinaza que es la excreta de las gallinas de engorda, los desechos de la producción de etanol o los desechos de las cervecerías, por mencionar algunos, y lo que se busca con esto es que el animal aumente kilo y medio por día. En un proceso de pastoreo, cada res aumenta entre 300 y 500 gramos por día; el clembuterol permite en algunos casos que se llegue a aumentar hasta un kilo 800 gramos diarios", dijo.
Así en Tizimín, aproximadamente 100 días después de comprada la res, el engordador ya va a tener un animal fuerte y voluminoso, y uno de los 20 compradores que transportan a Cancún, Mérida, Tabasco, Ciudad de México y Puebla, entre otros, se encargará de hacer el "arreglo" con el rastro en donde se tenga pensado matar al animal, para que "avise" cuando haya inspectores de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), como detalló a Novedades de Quintana Roo uno de los engordadores de ese lugar.
El clembuterol cobró importancia entre los ganaderos y comerciantes de carne luego de que 120 personas se intoxicaran con el producto de la carnicería "Nayeli", de la Región 75, de Cancún, razón por la que la Comisión Federal de Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) explicó el pasado 2 de febrero que se investiga de qué rancho de Tizimín, municipio señalado por personal de la carnicería, provenía la carne. De igual forma los cortes de las carnicerías "El Paisano", "Los Reyes" y "Analí" también contenían clembuterol y fueron clausuradas y multadas con 500 salarios mínimos la semana pasada.
Los rastros municipales de Tizimín, y Valladolid están cerrados a causa de ello. El rastro de Tizimín, inaugurado apenas en 2010, atendía una demanda promedio de 35 cerdos diarios y 30 reses a la semana, como señala un boletín del Ayuntamiento, pero la situación no ha sido tan problemática para la matanza ya que aparte del rastro municipal existe un rastro Tipo Inspección Federal (TIF) que aún funciona y "los rastros de otros poblados cercanos", como explica un engordador apuntando en dirección al poblado cercano de Panabá.
Así la venta sigue, excepto hacia Quintana Roo, en donde las autoridades federales prohibieron la movilización de ganado, como confirmó Mario Manuel Mena Godoy, presidente de la Asociación Ganadera Local de Tizimín. "Si Cancún nos pedía clembuterol (...) y ahorita se van a poner muy santos".
"Yo conozco a un cab... de Cancún que tiene como 40 carnicerías, llamaba y decía: Oye prepárame unos toros pero buenos, mételes clembuterol. Hace 15 días le pescaron en una de sus carnicerías clembuterol en sus carnes, le metieron una multa, bajita la mano, de 200 mil pesos. Se la compró a un cabr... que está aquí arriba (en la subasta ganadera). No le echo la culpa, pero sí vino y le dijo que mitad y mitad o lo iba a delatar. Si por nosotros fuera no damos nada de clembuterol".
Según uno de los 600 engordadores que hay en Tizimín, utilizar clembuterol no es ganancia para ellos, ya que el peso de la carne, sea grasa o puro músculo, tiene que pagarse igual. Pero una res que es tratada con clembuterol come menos y crece más y más rápido, lo cual abarata costos de engorda.
Según el estudio "Empleo de B- Agonistas Adrenérgicos en Medicina Veterinaria", del Comité de Seguridad de Alimentos y Consejo Técnico Consultivo Nacional de Sanidad Animal (Conasa) un ejemplar bovino de raza Angus tratado con menos de un gramo de clembuterol por kilo en su alimento, aproximadamente come 10 kilos por día, tiene una ganancia muscular 510 gramos mayor luego de 50 días de tratamiento, que uno al que no se le administra el fármaco. En Tizimín se utilizan de 200 a 400 gramos diarios de sal tratada con clembuterol, lo cual da resultados exponenciales.
De igual forma la canal (la pieza del animal muerto) tiene diferencias en cuanto a su rendimiento (cuando es carne y no grasa) reduciendo de 60.1% a 59.6% la grasa corporal de la carne proveniente de un bovino Angus tratado con clembuterol; en otras especies el estudio reveló resultados incluso mayores.
La sustancia es deseada tanto por engordadores como por vendedores, ya que reduce costos en su engorda y aumenta la carne para venta. Es tan anhelada que incluso desde su explícita prohibición, en 2000, ha existido un tráfico del fármaco o B-agonista (eliminador de grasa y aumentador de músculo potenciando el procesamiento de proteínas) pero es una situación que al menos en Tizimín se maneja sin problema alguno.
El uso de clembuterol en el ganado, cuyo destino final es para el consumo humano, está prohibido. Existen normas mexicanas como la NOM-061-ZOO-1999 que así lo establecen, y la Ley Federal de Sanidad Animal también es determinante en las sanciones que van hasta los ocho años de prisión y multas de miles de veces el salario mínimo para todo aquel que introduzca, transporte, venda, use u ordene el uso de sustancias prohibidas con este químico; sin embargo, ello no ha frenado su utilización en diversos ranchos ganaderos no sólo de la región, sino del país en general, ya que representa la obtención de ganancias en un tercio del "tiempo".
En materia jurídica la NOM-061-ZOO-1999 establece en el apartado 4.11 que "queda prohibido el uso de los siguientes ingredientes activos y/o aditivos alimenticios en la formulación de productos alimenticios destinados para consumo por animales: Cloranfenicol en su modalidad de preventivo o terapéutico; Cristal violeta como fungicida en materias primas y producto terminado; Cumarina en saborizantes artificiales; Pigmentantes sintéticos del grupo de los sudanes y Clembuterol, así como de todos aquellos ingredientes y/o aditivos alimenticios que comprobadamente puedan ser nocivos para la salud pública o representen riesgo zoosanitario, y que no cuenten con el soporte técnico correspondiente para su empleo en la nutrición de los animales", pero también deja en claro que es una infracción a la ley la comercialización de estos mismos productos en la formulación de productos alimenticios terminados.
Pero no sólo esta norma restringe el uso de sustancias o químicos prohibidos, inciden casi una decena de ellas en el manejo apropiado de los animales cuyo destino final es el consumo. Por ejemplo, está la NOM-004-ZOO-1994, que se refiere a la grasa, hígado, músculo y riñón en: aves, bovinos, caprinos, cérvidos, equinos, ovinos y porcinos; residuos tóxicos; límites máximos permisibles y procedimientos de muestreo. La NOM-008-SCFI-1993, que se refiere al sistema general de unidades de medida.
La NOM-012-ZOO-1993, que establece las especificaciones para la regulación de productos químicos, farmacéuticos, biológicos y alimenticios para uso en animales o consumo por éstos. La NOM-022-ZOO-1995, características y especificaciones zoosanitarias para las instalaciones, equipo y operación de establecimientos que comercializan productos químicos, farmacéuticos, biológicos y alimenticios para uso en animales o consumo por éstos.
También está la NOM-025-ZOO-1995 sobre características y especificaciones zoosanitarias para las instalaciones, equipo y operación de establecimientos que fabrican productos alimenticios para uso en animales o consumo por éstos o la NOM-040-ZOO-1995, que habla sobre las especificaciones para la comercialización de sales puras antimicrobianas para uso en animales o consumo por éstos.
La Ley Federal de Sanidad Animal (LFSA), en sus artículos 172 y 173 imponen penas que van de los cuatro a los ocho años de prisión y multas de quinientos hasta tres mil veces el salario mínimo vigente a quienes introduzcan, transporten, comercien y alimenten a los animales con sustancias de uso prohibido como clembuterol, así como que en caso de reincidencia se duplicará la pena y la multa; en tanto que el artículo 174 de la misma ley también sanciona al que "ordene el suministro o suministre a animales destinados al abasto alguna sustancia o alimento prohibidos, a los que hace alusión esta Ley", quien será sancionado con una pena de tres a siete años de prisión y de diez mil a cincuenta mil días de salario mínimo de multa.
Luego de que el clembuterol en estado puro llega a las zonas ganaderas de Tizimín, es mezclado con sal de mar que a su vez combinan con el alimento los engordadores. A decir de los propios engordadores, Sagarpa no revisa con regularidad los ranchos para saber si están libres de la sustancia, únicamente las campañas de tuberculosis y brucella son llevadas a cabo por el organismo federal.
El pasado 7 de febrero las autoridades sanitarias de Benito Juárez informaron que Sagarpa ya había puesto en cuarentena dos ranchos responsables de la intoxicación en Tizimín. Sin embargo, tanto los engordadores como la Asociación Ganadera Local de Tizimín y el Ayuntamiento, niegan tener conocimiento sobre el hecho. Miembros de la Unión Ganadera Regional del Oriente de Yucatán (Ugroy) explican que el rancho San Francisco fue clausurado; sin embargo, su dueño, Pedro F. Cohuó Suaste, lo desmintió agregando que él ni siquiera engorda ganado.
El rancho San Florencio fue nombrado por Luis Orlando Pérez Escobedo, director general de la Operadora Administradora de Bienes Municipales (Opabiem), de Cancún, como la fuente de la carne con clembuterol. Dicho rancho tampoco ha sido puesto en cuarentena o clausurado.
Hasta hoy no hay ningún rancho engordador cerrado o en cuarentena a causa de la carne con clembuterol proveniente de Tizimín, ni un detenido por el uso de una sustancia prohibida como el concentrado.
El delegado de la Sagarpa en Quintana Roo, Antonio Rico Lomelí, informó que desde que se tuvo conocimiento del primer caso de intoxicación en Cancún, se estableció contacto con Sagarpa Yucatán, se le dio parte para que verificaran los ranchos, pero a la fecha se desconoce en qué etapa están, ya que si bien hay coordinación y se comparte información, Quintana Roo no tiene facultad alguna para pedir o exigir los resultados de las acciones de Yucatán.
Rico Lomelí comentó que tiene conocimiento que la Cofepris se reunió la semana que acaba de concluir con tablajeros y ganaderos y con las autoridades del gobierno del estado y el Comité Estatal de Fomento y Protección Pecuaria, para levantar un acta en la que se establezca el compromiso de todos para que acaten las disposiciones y puedan reabrirse los rastros, lo cual se pretende que también lo lleve a cabo Cofepris Yucatán.
Mario Armando Ramos Fosado, médico veterinario acreditado, señaló que hay certificados zoosanitarios que se expiden para garantizar que las reses cumplan con un control de calidad para ser consumidos los productos cárnicos.
Certificaciones, puntos de verificación, e inspecciones son los distintos mecanismos a lo que debe de estar sujeto el ganado bovino para tener la certeza que están libres de enfermedades y de sustancias contaminantes, que puedan ser perjudicial en el consumo humano. Conforme lo marca la ley, es injerencia de la Sagarpa a través del Comité de Fomento y Protección Pecuaria, así como de la Cofepris de la Secretaría de Salud, de llevar a cabo dichas inspecciones.
Rico Lomelí explicó que una de las tantas funciones que realiza esta dependencia es hacer inspecciones en los ranchos para levantar cuarentena cuando hay sospecha de tuberculosis o brucella, que en campaña con el Comité de Fomento y Protección Pecuaria (organismo filial de Sagarpa), llevan a cabo movilizaciones en vigilancia epidemiológica.
Pero también parte de esas inspecciones que hacen en los ranchos, son en cuanto al uso de sustancias que se utilizan, precisó Rico Lomelí. En lo que respecta a Quintana Roo, dijo, "no se ha detectado el uso de clembuterol en ninguna de las verificaciones hechas a estos ranchos dedicados a la engorda de ganado en los últimos 10 años; los casos detectados en el estado son provenientes de Yucatán".
De las reses que ingresan a la entidad procedente de otros estados, informó que se hace un registro de los animales. Estos deben contar con una guía de tránsito, documentación en la que se detalla toda la información sobre el animal: su procedencia (rancho) ubicación, nombre del ganadero y el número con el que está registrado. Pero además a los animales se les coloca un arete precisamente donde también está integrada toda esa información, lo cual se implementará como un sistema de identificación nacional, pues la documentación sirve para presentarla en el rastro donde será sacrificado el animal.
Todo lo que entra vía terrestre es revisado en las casetas que son puntos de verificación, donde es supervisada la movilización animal que se hace; esos puntos dependen del Comité de Fomento y Protección Pecuaria.
En el estado son ocho los puntos de verificación que se tienen, cinco de ellos están ubicados entre el centro y norte de la entidad, en éstos pasa todo el ganado proveniente de Yucatán y que va a los distintos rastros municipales.
Pero debido a las 120 personas intoxicadas por consumo de carne con clembuterol el pasado mes de enero, la Cofepris determinó en esta semana que todo animal que vaya a ser sacrificado en los rastros de Quintana Roo y que procedan de otro estado, deberán someterse a un muestreo aleatorio para determinar si son sanos para su sacrificio.
Rico Lomelí manifestó que esto es parte de un programa denominado Proveedor Confiable, lo cual era voluntario, pero con la intoxicación, ahora todo proveedor que quiera introducir carne a Quintana Roo deberá suscribirse a este programa y ser sujeto a una serie de muestreos aleatorios para conocer el manejo de sus ranchos. "Es uno de los requisitos que está poniendo Cofepris para reabrir los rastros de Cancún y Othón P. Blanco; lo que antes era voluntario ahora será obligatorio, fue una condicionante".
El delegado de la Sagarpa en Quintana Roo agregó que por ser un programa voluntario a nivel nacional su homólogo en Yucatán tendrá que exhortar a sus productores que quieran vender ganado a Quintana Roo, integrarse a Proveedor Confiable.
Además de los muestreos de los animales cuando van a sacrificio, se tendrá un mayor control en la revisión de la documentación para saber el origen del ganado, en caso de presentar otra situación de carne contaminada.
Otra área de la Sagarpa que hace una función complementaria es Salud Animal, con verificaciones en rastros. La inspección que se hace allí es verificar que el médico veterinario responsable esté certificado y reconocido por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica). Precisó que la Sagarpa ejerce una función normativa y la inspección que se hace en los rastros es verificar o constatar que el médico esté acreditado.
Corresponde a la Cofepris efectuar los muestreos; pero la Sagarpa tiene un programa anual de verificación a rastros que se hace de forma mensual en los nueve mataderos por personal acreditado, aunque sólo se disponen de cinco médicos veterinarios para ello y para otras funciones.
La semana pasada, la Cámara de Diputados aprobó el dictamen de la Comisión de Salud, con proyecto de decreto que reforma el artículo 456 de la Ley General de Salud, el cual se desprendió de la iniciativa de la diputada federal Cristina Díaz Salazar del PRI, que busca sancionar al que "sin autorización de la Secretaría de Salud o contraviniendo los términos en que ésta haya sido concedida, adicione substancias tóxicas o peligrosas (como el clembuterol) a los alimentos o agua de consumo animal cuyos productos o subproductos estén destinados al consumo humano"; esta reforma de ley ya fue turnada al Senado de la República a fin de ser analizado, dictaminado y, en su momento, votado.
Mientras tanto, los ganaderos de Tizimín seguirán con su rutina matutina: despertar, dar de comer a las reses, limpiar su excremento, revisar que no tengan signos de enfermedad, y darles la primera de sus dos dosis de clembuterol diaria.
Sobre el escándalo a causa de la sustancia que vinculó a los intoxicados de Cancún con el municipio ganadero de Yucatán, uno de los engordadores de Tizimín concluyó: "No debería decirlo, pero lo voy a decir: Cancún, la verdad, tiene celos de Yucatán, porque el estatus sanitario de Yucatán es mucho más elevado que el de Cancún".
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Rico Lomelí manifestó que esto es parte de un programa denominado Proveedor Confiable, lo cual era voluntario, pero con la intoxicación, ahora todo proveedor que quiera introducir carne a Quintana Roo deberá suscribirse a este programa y ser sujeto a una serie de muestreos aleatorios para conocer el manejo de sus ranchos. "Es uno de los requisitos que está poniendo Cofepris para reabrir los rastros de Cancún y Othón P. Blanco; lo que antes era voluntario ahora será obligatorio, fue una condicionante".
El delegado de la Sagarpa en Quintana Roo agregó que por ser un programa voluntario a nivel nacional su homólogo en Yucatán tendrá que exhortar a sus productores que quieran vender ganado a Quintana Roo, integrarse a Proveedor Confiable.
Además de los muestreos de los animales cuando van a sacrificio, se tendrá un mayor control en la revisión de la documentación para saber el origen del ganado, en caso de presentar otra situación de carne contaminada.
Otra área de la Sagarpa que hace una función complementaria es Salud Animal, con verificaciones en rastros. La inspección que se hace allí es verificar que el médico veterinario responsable esté certificado y reconocido por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica). Precisó que la Sagarpa ejerce una función normativa y la inspección que se hace en los rastros es verificar o constatar que el médico esté acreditado.
Corresponde a la Cofepris efectuar los muestreos; pero la Sagarpa tiene un programa anual de verificación a rastros que se hace de forma mensual en los nueve mataderos por personal acreditado, aunque sólo se disponen de cinco médicos veterinarios para ello y para otras funciones.
La semana pasada, la Cámara de Diputados aprobó el dictamen de la Comisión de Salud, con proyecto de decreto que reforma el artículo 456 de la Ley General de Salud, el cual se desprendió de la iniciativa de la diputada federal Cristina Díaz Salazar del PRI, que busca sancionar al que "sin autorización de la Secretaría de Salud o contraviniendo los términos en que ésta haya sido concedida, adicione substancias tóxicas o peligrosas (como el clembuterol) a los alimentos o agua de consumo animal cuyos productos o subproductos estén destinados al consumo humano"; esta reforma de ley ya fue turnada al Senado de la República a fin de ser analizado, dictaminado y, en su momento, votado.
Mientras tanto, los ganaderos de Tizimín seguirán con su rutina matutina: despertar, dar de comer a las reses, limpiar su excremento, revisar que no tengan signos de enfermedad, y darles la primera de sus dos dosis de clembuterol diaria.
Sobre el escándalo a causa de la sustancia que vinculó a los intoxicados de Cancún con el municipio ganadero de Yucatán, uno de los engordadores de Tizimín concluyó: "No debería decirlo, pero lo voy a decir: Cancún, la verdad, tiene celos de Yucatán, porque el estatus sanitario de Yucatán es mucho más elevado que el de Cancún".