El clembuterol es como la cocaína en la ganadería
Fecha: 2012-02-21
Autor: B. Muñoz/J. C. Gómez /S. Mariscal
Fuente: sipse.com
Investigaciones Especiales
Segunda de tres partes.
CANCÚN, Q. Roo.- En el supermercado y en las carnicerías la carne que más se vende es la más "atractiva" a la vista, la que tiene menos grasa o "pellejo", de un color rojo vivo, pero por lo general esa es la carne de un animal al que se le suministró clembuterol; de hecho, al contacto con el calor su tamaño se reduce considerablemente, casi a la mitad, según un par de estudios de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma del Estado de México (Unaem) en 2008.
Pero ese es sólo uno de los efectos de los llamados "repartidores de energía" o ?(beta)-agonistas adrenérgicos (?AA), que son agentes químicos a los que pertenece el clembuterol, y que actúan a nivel de los receptores adrenérgicos, derivando la energía de los alimentos y de la lipólisis (movimiento de las grasas) hacia la síntesis proteica muscular de grasa en la canal de ovinos y bovinos, es decir, disminuyen grasa, aumentan el potencial de la carne magra, explica Arturo Olguín, vicepresidente de la Asociación Mexicana de Médicos Veterinarios Especialistas en Bovinos (Ammveb).
"En la actualidad, estos efectos han tenido un impacto importante, debido a la creciente demanda de carne magra por parte del consumidor, enfatizando en la composición de la canal con menos grasa, tanto intramuscular como de cobertura y mayor masa muscular; esto también se traduce en mayor beneficio económico", dijo.
Pero el experto va más allá, advierte que los riesgos por el uso de los beta agonistas son sólo una parte del problema, sobre todo en el caso del clembuterol, pues asegura que la prohibición de éste en el proceso de engorda del ganado sólo ha servido para poner al químico a la par de la cocaína, pues el tráfico y uso del mismo se sigue dando, aunque también destacó que éste no es el único que se les da a los animales, cuya carne termina en nuestra mesa.
"Ahora que el clembuterol está prohibido lo único que se ha logrado es que se hable de él como de la cocaína, y al igual que ésta no quiere decir que se deje de usar; es más, lo que ha provocado es la proliferación del mercado negro de esta sustancia o que se busquen otros productos, que desafortunadamente no están prohibidos, como son el clorohidrato de Zilpaterol o la Ractopamina, que tienen las mismas características del clembuterol".
Este químico, explica el veterinario, es un broncodilatador que se utiliza tanto en humanos como en animales, pero su uso constante tiene como "secuela" un aumento en la masa muscular, por lo que en la década de los 90 fue muy utilizada para engorda de ganado; actualmente, su uso está restringido en medicina humana como en veterinaria, en esta última sólo se encuentra en un medicamento llamado ventipulmin, que es utilizado para los caballos de carreras, y tiene un costo aproximado de dos mil 287 pesos, "un precio muy alto por el que no pagarían los ganaderos, por ello es que ha proliferado el mercado negro".
Para conocer cómo se utilizaba el clembuterol en el proceso de engorda, ahora sustituido, sólo de manera legal, por otros métodos, Álvaro Ley, presidente de la Asociación Mexicana de Engordadores de Ganado (AMEG), detalla de manera simple este proceso, en el cual, comenta, son muchos los elementos que se utilizan actualmente para sustituir lo que el clembuterol hace por si sólo en la carne que puede estar en nuestra mesa.
Cuando el animal llega hasta los 300 kilogramos y tiene entre nueve meses y un año de edad, entra en proceso de engorda, dicho proceso dura entre 90 y 140 días, en lo que se espera que el animal pueda aumentar hasta kilo y medio por día, pero para ello, se le suministran diversos tipos de alimento y suplementos, entre los que se encuentran la pollinaza, que es un recurso alimenticio para rumiantes ampliamente utilizado en nuestro país. Su empleo está basado en su valor proteínico, aunque también aporta una cantidad aceptable de energía y se compone de la excreta de las aves de engorda, la cual siempre se presenta mezclada con el material que se utiliza como cama para los pollos (aserrín de madera, cascarilla de arroz o de soya, olote de maíz molido, etcétera). Otra excreta avícola es la gallinaza, que son las deyecciones de gallinas de postura.
Se emplean también, por su alto valor proteico, los desechos de la fabricación de etanol, los desechos del proceso para fabricar cerveza y, en algunos casos, DDG que es grano destilado con alto contenido proteico; así como el cloruro de Zilpaterol y Ractopamina, que aunque son químicos de la misma familia del clembuterol, no están prohibidos, ya que son fármacos con menor potencia en la bronco dilatación, vasoconstricción y en la frecuencia cardíaca, pero de mayor costo.
De hecho, este es, según advierte el presidente de AMEG, el principal motivo por el que algunos ganaderos estarían utilizando el clembuterol, dado que en torno a los costos de mano de obra para la engorda de un animal, incluido el costo de 874 pesos mensuales en el ganado llamado de baja; es decir, del que sólo se alimentó del pastoreo; mientras que se gastan mil 36 pesos mensuales por animal del llamado de alta productividad; es decir, pastoreo y suplementación; por lo que si el uso del clembuterol disminuye no sólo el apetito del animal, sino el tiempo de engorda hasta en un tercio, comparado con el de un animal de pastoreo, "la ecuación es sencilla y, por ende, se reducen los costos y aumentan las ganancias; lo que muchos de ellos no han vislumbrado es en el problema de salud pública que se estaría desencadenando y en la afectación que a nivel internacional tendría para México que nuestra carne esté contaminada con clembuterol", ya que tan sólo en 2010 México exportó 70 mil toneladas de carne a países como Estados Unidos, Japón y Rusia, mientras que en 2011 se exportaron 115 mil toneladas de cárnicos.
¿Y por qué le ponen clembuterol? La respuesta de los ganaderos de Tizimín es rápida: "Porque nos lo piden los carniceros".
El negocio de la ganadería genera ganancias cuantiosas para quien tiene dinero para invertir. Platicando con uno de los engordadores de ganado en Tizimín, Yucatán, éste explicó que el costo de alimentar 60 toros, el promedio en ranchos de engorda, llega a los 32 mil pesos mensuales. Si se utiliza clembuterol el costo baja a 25 mil 600 pesos. Igualmente engordar al animal toma 100 días, pero al utilizar la sustancia se obtiene el mismo resultado pero en 80 días, lo anterior utilizando dosis diarias de 200 gramos de clembuterol al día, aunque hay ranchos que utilizan hasta 400 gramos, explicó Guillermo Fitz Sandoval, médico veterinario zootecnista y comercializador de ganado.
El período de crecimiento de un animal lleva un año y, aunque de pequeños no comen lo mismo, "hablamos de una inversión de más de 300 mil pesos", para aquellos ranchos en los cuales se realiza tanto pie de cría (reproducción) como engorda.
Sin embargo, la mayoría de los ranchos de Tizimín realiza únicamente una actividad (crianza o engorda). La cadena productora va del ranchero de pie de cría, al de engorda, al distribuidor, al comprador, a las carnicerías y posteriormente a la mesa del cliente final.
En el proceso de engorda es cuando comienza la aplicación de clembuterol, los rancheros compran los animales en un peso de 300 kilogramos y pueden aumentarlos hasta los 800 kilos. "En la ciudad de México los toros de 800 kilos son lo máximo, no hay problema con el clembuterol". La inversión para un engordador es de cinco mil pesos por animal, más su alimento por 100 días (lo que tardan en engordarlo). Al finalizar el período de engorda pueden vender el animal en un promedio de 11 mil pesos.
"Pero quítale los gastos del vaquero, viajes, gasolina". Es por ello que comenzó a utilizarse clembuterol para engordar las reses y así obtener una mayor ganancia.
Hoy, la compra del polémico fármaco es complicada en Tizimín, luego de que a finales de enero 130 personas resultaran intoxicadas en Cancún por carne que, según los dueños de las carnicerías cuestionadas, entre ellas la carnicería "Nayeli" de la Región 75 del municipio de Benito Juárez, provino de Tizimín. Por eso, los más de 20 vendedores clandestinos de clembuterol en ese municipio yucateco se han tomado un descanso. "A lo mejor en tres meses cuando se calme la cosa se pueda volver a comprar, por lo pronto uso Raptopamina, no los deja igual pero sirve también".
Luego de ello existió pánico en la compra de carne y el tema del clembuterol se convirtió en cosa de todos los días. La pregunta "y este no tiene clembuterol" se escuchaba con regularidad en las carnicerías. Pero el tema es más que una cuestión de salud, una cuestión de dinero.
En un comunicado, se dijo que la Sagarpa está impulsando el programa proveedor confiable para garantizar a los compradores que la carne que consuma esté 100% libre de clenbuterol. Sin embargo, esta certificación no es obligatoria y por los costos de producción sin clembuterol los propios rancheros aseguran que no es una opción factible.